Al hablaros sobre ‘Un amigo para Frank’ (‘Robot & Frank’, Jake Schreier, 2012) os comentaba mis impresiones sobre los crowd pleasers
, esas películas encaminadas a gustar a la mayor cantidad de público posible. Se da la curiosidad de que suelen películas con presupuestos moderados o incluso bajos y que nunca gozan de una distribución que pueda rivalizar con la de cualquier blockbuster, pero cada año aparecen varias que consiguen convertirse en un éxito dentro de sus limitadas aspiraciones comerciales. Una de las claves para ello es lograr que el espectador acabe sintiéndose mejor consigo mismo y la vida en general que cuando había empezado a ver la película en cuestión.